Siempre Buenos Aires II: tips para viajeros que invierten…

Floralis Genérica en el barrio de Recoleta
Este año decidimos volver a la capital de Argentina después de un año de desconexión. Algunas cosas cambiaron y otras se mantuvieron inalterables en la ciudad. Después de haber visitado ya por cuarta vez la ciudad uno podría decir algunas cosas…o quizás no tantas, ya que Baires es un laberinto que demora mucho en descubrir.

Este año decidimos hacer el viaje en avión. Es una lata realmente esperar tanto rato por un viaje que dura 1 hora y media. Absurdo esperar cerca de dos horas para el abordaje. En el rato de espera puede uno “deleitarse” visitando una y otra vez las tiendas con precios elevadísimos, o los tentadores “duty free”. Sin duda, uno termina por aburrirse. La espera la encuentro justificada para un viaje a Europa, ni más ni menos se trata de trasladarse de un continente a otro.

Partimos a las 9:40 y llegamos a las 11:30 a la capital federal. No es recomendable contratar remises que no estén visados por el aeropuerto. Aun así fuimos estafados por $8 por la empresa que contratamos. Tenía el servicio por $130. Pagamos con $200 y nos dieron de vuelta $62 (manía mía – mala por lo demás – de no contar el vuelto inmediatamente) Debo decir que el paisaje que rodea a Ezeiza es maravilloso. Muy selvático, verde, lleno de vida. Poco a poco se va asomando la ciudad con su arquitectura característica. Un breve paseo por la avenida Rivadaria por el Congreso Nacional nos dice “ya estás acá”, pero qué raro, la sutil nostalgia que me invadía en los viajes anteriores hoy no la siento…
Sigue leyendo