Crisis en Magallanes, alza del gas. Otro numerito del gobierno de turno

Según los noticieros se llegó a un acuerdo en el tema del alza del gas en Magallanes. Como chilena me parece increíble lo que se ha hecho estos últimos años con nuestros bienes naturales. Vender nuestros productos a extranjeros es generar esclavitud y pobreza en nuestra población. Empresas que eran del Estado pasan a manos de particulares y con ello toda una visión mezquina de la distribución. Creo que el gobierno de turno manejó muy mal este tema. Ellos, los que se dicen populistas, los que se dicen preocupados, sumaron un escándalo más a su agenda, jugando con el sentimiento de estos compatriotas que viven en condiciones naturales extremas, quienes hacen Chile de un modo muy distinto al resto del país. LO que viene a continuación es una carta abierta a este gobierno y sus integrantes:

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Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales (Mahatma Gandhi)


Nosotros que vimos con horror las dantescas imágenes que nos mostraban a las inocentes víctimas de un maltrato indecible. En un silencio conmovedor los animales parecían pedir ayuda. Era un silencio elocuente, colmado de significados que sólo nuestra alma podía percibir. Y en él, ellos nos hablaban, nos contaban de su padecimiento. Uno de años, de siglos, de milenios y que no escuchamos. Tapamos nuestros oídos y no escuchamos…

Entonces viene el peso y la culpa. Todos quienes tomamos conciencia de que frente a nosotros y a nuestro lado cohabita un ser, que tiene la sangre de nuestro color y que dentro de él hay un corazón, y, sobre todo, un cariño inconmesurable e inocencia.

Ellos confiaban en nosotros. Ellos los indefensos, los que nunca han manejado un arma, los que nunca han odiado. Los que en su silencio simple nos llenan con sus caricias, con su espera, con su infinita paciencia. Un ejemplo de ello está registrado en uno de los libros más antiguos de nuestra cultura occidental: Odiseo llega a Ítaca después de 20 años y su perro lo reconoce. Luego de una larga espera, muere feliz al ver a su amo. ¿Cuántas historias maravillosas no hemos sabido gracias a nuestros canes?

A todos quienes amamos a los animales nos indignó lo que hacía en realidad la llamada “Sociedad protectora de animales Benjamín Vicuña Mackenna”. Porque también nosotros confiamos en ellos. Creímos en que eran un aporte para terminar con la crueldad contra los animales. Pero nos equivocamos, rotundamente y confiamos a nuestros amigos a estas manos desconsideradas y asesinas.

El destape de esta horrorosa situación es un ejemplo más de lo subdesarrollada que está nuestra nación con respecto al cultivo de una conciencia animal y la tenencia responsable de mascotas. Si bien es cierto que existen nobles iniciativas en nuestro país hace varios años y que son movimientos importantes, creo que aún no se implanta en nuestra sociedad una conciencia global ante el cuidado de nuestros hermanos pequeños.

Si bien existe una ley contra el maltrato animal, enmarcada dentro de código penal, ésta no es suficiente para castigar realmente a quienes atentan seriamente contra la vida de seres inocentes. Las ley es la siguiente (artículo 291, código penal):

“El que cometiere actos de maltrato o crueldad con animales, será castigado con la pena de presidio menor en su grado mínimo y multa de uno a diez ingresos mínimos mensuales o sólo a esta última.

La pena de presidio menor en su grado mínimo contempla desde los 61 a 540 días, y las multas van desde los $75.000 a los $750.000 pesos aprox.”

No obstante, la ley recién presentada tiene enormes vacíos que se vieron manifestados la semana pasada cuando el señor Luis Navarro salió libre y sólo con una amonestación en dinero. Tal resultado ha provocado la indignación popular que llevó a la cámara de diputados a cuestionar la tal mencionada ley y modificarla. Ésta posee una historia bastante extensa y lleva años estancada.

Después de saberse esta realidad que llevaba años agazapada, la CEFU (Coalición para el Control Ético de la Fauna Urbana) presentó una querella criminal. Por estafa y maltrato. Seguramente, la justicia acogerá más la querella por estafa, ya que se jugó con la confianza de cientos de personas que pagaron sumas que iban desde los $15.000 hasta los $40.000 por conceptos de custodia y adopción respectivamente. Con respecto a esas personas, muchas de ellas dejaron a sus animales en ese lugar porque no podían mantenerlas en su casa o porque las encontraron en la calle (yo fui una de esas personas, recuerdo que una vez llevamos a una perrita callejera que estaba a punto de parir a ese lugar, no nos importó pagar $15.000, pensábamos que le habíamos dado un destino mejor…qué equivocados estábamos, quizás la calle habría sido mejor lugar y no ese infierno).

Viaje al infierno

Bastante elocuentes son las imágenes que acabamos de mostrar. Aún así, nuestra sociedad no responde ante el maltrato. Es común ver perros heridos en las calles, sarnosos y enfermos. Semanalmente terminan aniquilados y arrojados a los vertederos o como comida a los leones en cautiverio. ¿Cuál es nuestra responsabilidad? ¿Acaso es dejar a otro esta respuesta? ¿Dejarla a las sociedades que se dicen protectoras y lo que hacen en realidad es convertir en negocio una actividad que debería ser caritativa? ¿Qué es lo que debemos hacer?

Seguramente, en la mayoría de las preguntas queda un vacío que deberá ser contestado por la propia conciencia. No obstante, en referencia a las acciones posteriores al macabro hallazgo, ya se están realizando algunas que van en pro de los animales que vivían en ese infierno. Una de ellas es la adopción. Lamentablemente, las mascotas que sobrevivieron al exterminio, quedaron con graves secuelas psicológicas. Muchas de ellas quizás nunca serán felices. Y quizás el daño ha alterado su comportamiento y tampoco son adoptables.

Mucho nos falta recorrer para llegar a una sociedad más plena y justa. No sólo en el ámbito humano – la lucha contra la pobreza, el racismo y la intolerancia deben ser un trabajo cotidiano -, sino también en un plano global. El ser humano debería escuchar un poco a sus hermanos menores, dejar de pensar que es el único en la tierra y hacer algo por ella.

LINKS NECESARIOS

Conciencia animal
Ley de protección animal
Maltrato animal reclamos

Para seguir indignándose, lea este link

El monstruo Endesa embate de nuevo: ahora es la Patagonia chilena

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Cuando me enteré, allá muy lejos – deben haber corrido los años 98 -, del proyecto de la transnacional Endesa acerca de la creación de una nueva represa en el Alto Bio-Bio, no pude dejar de sentir un escalofrío al pensar en esos ríos que admiraba tanto y que iban a ser destruidos del todo. Y no sólo eso, sino que junto con la pérdida de los rápidos más cautivantes del mundo, el pueblo pehuenche – nuestro pueblo pehuenche – perdería sus tierras y con ello, una milenaria cultura.

El manejo de este asunto, de la construcción de las represas Ralco y Pangue, fue sucio y manipulado por los grupos de poder hasta sus últimas consecuencias que derivaron – a pesar de todo el estudio de impacto ambiental y lo más importante, el impacto cultural a esas familias pehuenches (93 familias) – en el 2005 en la concretización del proyecto el cual catapultó las iniciativas y reyertas de los grupos ambientalistas, conjuntamente con la lucha de las 7 familias pehuenches que no habían aceptado el proyecto.

Mi recuerdo de ese entonces se enfoca en dos aspectos: el primero, la pérdida irreparable del río Bio-Bio, con toda su majestuosidad y soberbia, y la inundación del cementerio Pehuenche. Aspectos que aún hoy me entristecen.

Irónicamente, y casi como “justicia poética”, en el 2003 -cuando ya la construcción estaba en ciernes – la justicia chilena encontró la razón a las familias pehuenches y anuló el estudio de impacto ambiental presentado por la transnacional. El argumento se sostuvo en la legislación que señala la protección de las tierras indígenas en los artículos 1 y 13, aparte del reconocimiento de lo inequívoco que fue la aceptación del proyecto.

¿Pero, de qué sirvió? ¿Acaso devolvieron su cementerio a esas familias? ¿Acaso el río volvió a su cauce y, con ello, todo el ecosistema que sostenía? Lamentablemente, no.

En el año 2005 se comienza a gestar otro megaproyecto de estas mismas empresas (Endesa y Colbún) que se apoya en la construcción paulatina de represas en la región de Aysén. Cinco en total.
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La falta de carnaval

carnaval
Atormentados por las pestes, el hambre y las contínuas guerras, en donde para sobrevivir había que comerse a los muertos y el pan era un bien prácticamente sagrado, en la Edad Media el hombre se hacía un espacio para reír, para festejar.

Un festejo que podía durar hasta tres meses. Una fiesta popular que, como seres modernos, nos es difícil de dimensionar. Tal era la característica de los carnavales en la época.

“Carne levare” o “abandonar la carne” fue uno de los primeros significados que se le atribuyó a la palabra “carnaval”, pero éste no tiene mucho sentido si en la cuaresma – como fiesta religiosa – se priva de la carne. Posteriormente surgió el término italiano “carnevale” y éste sí tendría más sentido al explicarse como “carne vale” o sea, se puede comer. Así se instituye el sentido lúdico del carnaval y su naturaleza: la risa como soporte de entrega a diferentes excesos.

Resulta curioso que Umberto Eco en su novela “El nombre de la rosa” – ambientada justamente en la Edad Media – haya propuesto, a través de un siniestro personaje, la condenación de la risa como el origen de todos los males. Es Jorge, el viejo abad, quien prohíbe la visión y lectura de un libro profano…un libro que determinaba a la risa como procreadora del mundo. Los invito a leer un poco de esto:

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Productividad, calidad de vida y calidad de ciudadanos.

momo y casiopeaLo único que importa en la vida es llegar a ser alguien, llegar a tener algo. Quien llega más lejos, quien tiene más que los demás, recibe lo demás por añadidura: la amistad, el amor, el honor, etcétera.

Quizás no con las mismas palabras, pero con un estilo muy parecido, es lo que nos susurra la sociedad a cada momento a través de lo que entiende por educación, lo que entiende por vida. Y lo escuchan los niños a través de sus profesores y sus padres. Lo escuchan desde distintos enfoques y perspectivas. Surge entonces la angustia y la depresión.

Y quizás también por eso es que a los chicos les gusta la novela Momo de Michael Ende, obra de la que extraje el párrafo con el que empecé este post. Les gusta, creo, porque les ayuda a redescubrir el sentido de nuestra vida y de la importancia de disfrutar el tiempo y gastarlo con los que más quieres.

Momo tuvo problemas para ser lanzada. Fue terminada en 1973 y no querían que fuera publicada por la fuerte crítica que hacía a la forma de vida que sustentaba la sociedad y los valores que en ésta se estaban perdiendo.

Porque en esta novela vemos, a través de la parábola de los hombres grises, cómo en forma gradual el estilo de vida, sus exigencias, las competencias que van fomentando, va alejando al ser humano del verdadero sentido de la vida.

Hoy en día toda la actividad económica está sustentada en la competitividad y la productividad. El sentido de la productividad es mejorar el estandar de vida de una sociedad, para que así haya menos pobreza y mayor superación personal. Sobre todo en Latinoamérica se ha convertido en un himno y clave para el desarrollo.

Pero ¿qué sucede cuando un país privilegia la productividad sin considerar el factor humano? ¿Qué sucede cuando imperiosamente instruimos a nuestros niños y jóvenes con la cantinela de lo que lo único que importa en la vida es ser alguien?
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