Giuseppina Grammatico: una vida tan llena de belleza no puede morir

"Los confines del alma,
“Los confines del alma,
poniéndote en marcha jamás podrás hallar,
aunque entero recorras el camino,
tan profundo tiene su logos”
Heráclito, 67

Punta Arenas nieva en una primavera que se nos vuelve incomprensible. Allá lejos un espíritu vuela, ya ha alcanzado las altas cumbres del Olimpo, se ha encontrado con Ovidio, el maestro Carlos Disandro le tiende la mano y vuelve ese tiempo en que tú, Giuseppina, tejías al lado de tu esposo enfermo.

Ayer, mi querida profesora, nos has dejado. Huérfanos ante este aprendizaje que descubríamos con los ojos asombrados frente a tu lámpara, la luz que emanaba de tus dulces manos que acariciaban mi rostro cuando llegaba cansada del trabajo a tu clase, sólo eso bastaba…sólo eso.

Gracias por alentarme todo el tiempo y por corregir esta falsa escritura. Contigo aprendí un poco más de los clásicos y entré tímidamente a su universo profundo y enorme como tu alma. Recuerdo cuando te conocí, el año 2006 tuviste la gentileza de ir a dictar una cátedra a mi colegio. Aún recuerdo tus palabras acerca del mito y lo que en mí despertaron. Porque siempre fuiste así, generosa, de manos amplias, una mujer que no tenía un “no” en sus labios, sino un “adelante”. Italiana de corazón, llevabas a Roma en tu sangre. Nunca llegaste tarde a una clase, siempre rigurosa con el tiempo designado a ella. Nunca demostrabas tu cansancio…sin embargo, el cuerpo – este obstinado cuerpo que muchas veces nos encarcela el alma – se cansó de una vez y para siempre, dejándonos sumidos en el más hondo silencio. Silencio del que hablabas tanto y que nos enseñaste a amar: ese silencio pleno de significados y de música que antecede a la palabra.

Hoy día nos reunimos en tu honor. Estaba tu chal y tus libros, estaba tu grácil presencia entre nosotros. Estaba tu voz, estaba Hesíodo, estaban las Musas. Y no estabas. Se nos hace tan difícil aceptarlo. Frente a tu sitio vacío, mirando hacia tu esfera y sabiendo que ya eras del tiempo del siempre.

Cristián Warken dijo esto de ti: Giuseppina Grammatico, tocada por los Dioses…
No hay otra manera de resumir la vida de Giuseppina Grammatico. Doctora en lenguas clásicas de la Universidad de Palermo, Directora del Centro de Estudios Clásicos de la UMCE, esta mujer de apariencia delicada, fue una activista llena de energía, de la belleza y del amor por la cultura clásica. Su entusiasmo traspasó las generaciones y nos tocó a todos quienes la conocimos, porque ella fue una tocada por los dioses. ¿Cómo decirle adiós, entonces? A los dioses vuelve. Le entregó su vida a Virgilio, Séneca, Píndaro, ella nos dijo: “los clásicos se comprometen contigo y te regalan todo, tú también tienes que regalarles algo, entregarles tu fidelidad”. Ella que tantas veces nos convocó a hablar de la presencia, el silencio, el descenso, ahora nos deja el misterio de su ausencia temblando en el aire de esta incierta primavera.”

Y es así, misterio…un misterio enorme que cae en picada justo frente a nuestro ojos ¿Dónde estás mi querida profesora? ¿Qué fue de tu genio? ¿De tu dulzura? Mis libros de griego están esperando por ti. Todo quedó en un suspenso tenso, en un silencio ronco, en una armonía tan extraña entre todos nosotros.

Una belleza nueva: “Giuseppina Grammatico”

Acá recordando una de las tantas clases del magíster: Centro de Estudios Clásicos

Finalmente quiero terminar con uno de los fragmentos que nos leíste la última clase de Mito y Religión en Grecia:
Nuestra “aldea global” pulula de corazones armados de todo punto, siempre a la defensiva. Y la sabiduría del UnoTodo del efesio y de su όμολογειν nos aparece cada día más lejana. A cada paso se levantan nuevas fronteras, las de la ignorancia y de la incomprensión, la de la injusticia y del poder, la de la corrupción y de la hipocrecía, y así tantas otras que van afeando el rostro del universo. Escudándose detrás de llas las etnias más débiles estallan en actos de rebeldía, y las más poderosas imponen con la fuerza lo que es acorde a sus intereses, mientras el Bien Común, olvidado, manipulado, pisoteado, se refugia en el mundo de las ideas. Lo humano, la familiar, lo cívico, lo patrio que están situados al otro lado de la frontera de cada cual, se despojan de aquella mismidad que los hermana con los de sus semejantes de cualquier rincón de la tierra; y unos y otros endurecen su ceño. Se bloquean los conductos y se minan las zonas colindantes. La armonía de lo diverso, tan bellamente graficada en los fragmentos heraclíteos, deviene desajuste y estridencia. La vida parece derrotada por la muerte.”

Pero una vida tan llena de belleza no puede morir. Una vida que se dio hasta el límite de sus fuerzas. Una vida con un propósito claro y una meta. Por eso estamos felices, sabemos que tu vida no fue una estación, sino su concepto pleno. Así, que ¡Adelante!

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4 comentarios

  1. Solo recoradar su rostro hermoso sobre nuestras palidas mentes capturando el instante fugaz de sus palabra llenas de sentido, de Homero , de Píndaro, de Safo, de Esquilo, quedo en mi la fuerza de su lenguaje con solo unos meses en que que la conocí pero ahora lo se, su voz quedara en mi como el eco de las musas entre los bosques mientras danzan su balie siniestro y el oraculo de delfos se me aparece tan claro como el sol de estos días de una primavera muy fria.

  2. Lorena:

    qué hermosas palabras de homenaje a la profesora Giuseppina. Cada minuto que pasa me consterno más, pero intento conformarme con que nuestra amada maestra está junto con sus amados clásicos en los Campos Elíseos…

  3. Como un chaparrón helado me ha caído la noticia. de la muerte de mi amada profesora. Pero coincido contigo, Lorena Francisca, en que “una vida tan llena de belleza no puede morir”. Ella vivirá siempre en cada uno de los que tuvimos el privilegio de ser sus alumnos, un honor del que siempre me vanagloriaré. Ella me marcó a fuego y en sus clases, igual que tú, volé más allá del Olimpo y recibí el bálsamo de la belleza y lo mejor del espíritu humano.
    Querida maestra, ¡¡vivirás siempre en mi corazón!!

  4. La senora Giuseppina fué mi maestra de lenguas clásicas hace quince anos, cuando yo era aún un joven sediento y ardiente por el conocimiento de esas dos lenguas, pilares de nuestra cultura occidental. Ella me ensenó a amar no solo esas dos lenguas sino a aprender a discernir y valorar lo esencial de la vida: la “Humanitas”, la “Paideia”, la “Pietas”, etc.
    Finalmente, las palabras de Petronio en el Satiricón, el cual ella misma en un artículo sobre la muerte hace algún tiempo comentaba, den el cierre a mi reconocimiento y siempre perenne recuerdo:
    “Cui non est mors una sola satis? (A quién no le es bastante una sola muerte?)
    Vale, cara magistra!, iam scandisti per aspera astra.
    Requiescas in pace!

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