La comunicación en las puertas del siglo XXI (Quizás como lo soñó alguna vez Bradbury)

Correo 4, messenger 15, estado conectado. Es tarde, son las 23:08 hrs. de un jueves cualquiera del mes de los ciruelos en flor. Correo 4, fw, fw- clip -, invitación, ofertas. Messenger 15: krls, lunático, etc. Silenciosos en su estado verde. Forma de figura, forma de voz. No son o son en algún modo no humano. Están ahí esperando por la voz verdadera. Silencio. Falso silencio. Link, bienvenido a… Internet es Facebook. No mires. Y sucede. Nada sucede. Estados. Gente gravitando. Soltera, comprometida, casada, no casada, complicada, no complicada, roto su relación, en una relación. No está soltero. No, ya no. Escríbele algo, te comunicas. Fotos, fotos, fotos, te etiquetaron en una. Notificación: alguien comentó algo que ya no interesa porque ya no es más y otro pasó a una etapa del juego. ¿Cuántos amigos? Nunca pensé tantos…entonces nunca estaré sola. Sé con quien cuento. Sé a quien comunicarle mis problemas ¡tengo tantos amigos!

Se cae el sistema. No hay Internet. Silencio y más silencio. Es el momento de mirar a tu alrededor, qué ves, dime qué ves. 299 amigos ya no hay más. Dónde quedaron las palabras virtuales. Quizás en mi conciencia. Vivo otra vez, se reinicia el juego: ha vuelto el sistema, ha vuelto.

Messenger 13. No admitidos: muchos. No están admitidos a mi no presencia. Me fastidias, me cansas. Nadie me habla. Hay trece cabezas verdes con sus mensajes de colores difusos y opacos, con sus mensajes de alegría o venganza, de tristeza o de muerte, pero ninguno me habla. 109 en messenger. Silencio.

Cuéntame dónde buceas y dónde quisiste dejar tu nombre. Hay una manera de existir aunque no se sea jamás. Estoy luchando contra el tiempo y su ley implacable por esta banda ancha, por esta fibra óptica a través de rayos de luz, consumados destellos. He publicado, he leído y he comentado, pero aún mi nombre no es nada en google, soy tan anónima como mis antepasados, aquellos que ya nadie sabe, nadie recuerda que alguna vez fueron, realmente han sido.

23:30. Mi seudónimo ha decidido cerrar sesión. No he podido establecer conversación con nadie, porque he entrado como no conectado. Si te veo te hablo. Así nadie me interrumpe.

Me encanta mi no privacidad y que todos puedan verme. Mera fama, graciosa intemperie. No obstante he decidido tu no acceso a ninguna de mis fotos. ¿Qué estoy haciendo ahora? ¿Y tengo que decirlo? Facebook me obliga.