Lenguaje chat (xateo, lgo existo) =)


Desde su origen, el ser humano ha tenido la necesidad de establecer relaciones con sus semejantes. Como una manera de llegar al otro y como una manera de sobrevivir. Es quizás por esto, la palabra como invención humana (la Gran Invención humana, independiente de las teorías que observan su origen genético) ha sido no simplemente un medio de comunicación con otros seres, sino que ha sido la forjadora de culturas, tradiciones y con ello, un modo de supervivencia del ser humano, un legado que ha hecho que éste se haga dueño de lo que le rodea.

Así pasamos de mitos (mythos – μῦθος) y leyendas (légere) alrededor del lar a creaciones vanguardistas, grandes escritores. Vivimos entre una cultura popular y una cultura de élite, una más aceptada que la otra y la rechazada por los cánones clásicos es no menos relevante para la formación de nuestra cultura.

Pasamos de un latín vulgar a un castellano y a través de una serie de procesos a un español reconocido, protegido y establecido por una Real Academia preocupada de “limpiar, fijar y dar esplendor” . Español que el hablante conoce sólo de nomenclatura, pues para él la lengua su lengua es el medio de comunicación y por esta sublime necesidad, la adapta, transforma y sitúa de acuerdo a su urgencia.

Urgencia que se ha instalado perpetuamente en nuestro urbano vivir. Urgencia de comunicar quizás nada, pero finalmente eso: comunicar. Y esta necesidad debe cubrirse de manera expedita. Así el celular, así el mail, así el chat. Estar contigo y sin mí todas las horas posibles. Porque hay una urgencia de hablar que me consume.

De esta forma el chat (chat: conversación) llegó a nosotros a través del messenger y con él todo un universo de nuevos códigos que nos darían una identidad; en el fondo un nuevo lenguaje, quizás una neolengua. Claro, eso pensaron sobre todo los jóvenes y adolescentes que a él se acogieron, con gusto, con inercia o simplemente porque estaba ahí, a la mano, más que el libro de Shakespeare o de Cortázar y más que todas las cosas que podrían descubrir.

Y más claro aún, se acogieron estas grandes empresas de “comunicación”, aprovecharon la instancia de crear una necesidad y con ello llenar más aún sus arcas, dominar más a ciertas culturas, ser cultura, ser en el fondo constituyente de una identidad.

Y no se quedaron atrás. Fomentaron el lenguaje chat y crearon simpáticos diccionarios para que los adolescentes pudieran incrementar más su léxico. Ojo que no estoy diciendo que ellas hayan creado el lenguaje chat…no, no, no. Debemos recordar que los diccionarios son el resultado de una lengua, no la dominan, no son ella, son el reflejo de ella. Un ejemplo de lo anterior es lo que sucede en Estados Unidos, por ejemplo, los diccionarios son creados después del término, es decir, lo incorporan. De esta misma manera, estas empresas aprovecharon la instancia para -como ya señalé – dominar más este espectro y proporcionar más dosis de necesidad al desgarrado mundo de los jóvenes.

Entonces ya tenemos a los hablantes, al código y al diccionario! Frente a esto último han surgido voces preocupadas…¿qué pasará con nuestra lengua al ser invadida por el uso del messenger y con ello el lenguaje chat?

Frente a esta pregunta ya tenemos los bandos. Defensores y acérrimos detractores. Los últimos señalan con preocupación el desuso de muchos vocablos (y con ello su irremediable pérdida) pobreza lingüística y una involución de lo que había llegado a ser el “español”.

Que un adolescente maneja 200 vocablos. Que tiene faltas ortográficas, problemas de comprensión. Que iremos en una acelerada pérdida de nuestro español para llegar a manejar extraños códigos en todos los aspectos de nuestra vida. A esta altura al parecer el análisis del lenguaje chat es a nuestra lengua lo que al planeta tierra es el calentamiento global.

Finalmente surgen las voces de alerta y las comunidades educativas (menos en Chile) de diversos países comienzan a considerar el fenómeno. En México, por ejemplo, se ha pensado en capacitar a los profesor@s para enfrentar este nuevo código y así disipar la brecha generacional para lograr mejores aprendizajes ( o sea, llevar este código al aula). En Argentina se han realizado proyectos muy interesantes en algunas escuelas (ver Monitor) acerca de este fenómeno y su impacto en la lengua española. El hecho es que no nos ha dejado indiferentes y acá en Chile ya varios profesionales de la educación han abordado el tema proporcionando puntos de vista interesantes.

Lo que me parece curioso en el fenómeno chat es que éste se encuentra en los límites de lo oral y lo escrito. Lo oral como permanencia en la memoria (recordemos que toda nuestra literatura tiene una base oral y con ello nuestra identidad) y lo escrito como permanencia física en el tiempo (recordemos a los monjes en la edad media, quienes escribían los libros, a Homero cuando le encargaron que transcribiera la Iliada, a los códices mayas, los quipus y un largo etc.)

El chat rompe con ese esquema, pues no le da a la escritura el caracter permanente que debe tener y la utiliza sólo como medio, no como fin. El hablante, se queda con lo comunicado (lo oral, la memoria) y además utiliza códigos orales para poder expresarse mejor (la creación de los emoticones responde a ello) y, finalmente, altera el lenguaje escrito reduciéndolo a su mínima expresión para que responda a la urgencia cotidiana de nuestro diario vivir en donde todo debe ser rápido, ahora y, por favor, desechable. Esto último como característica angular del chat.

Cuando éste traspasa las fronteras tecnológicas y, como invitado de piedra, se instala en nuestra escritura en el mundo REAL (no virtual) es cuando se alzan las voces que censuran, aplauden o reflexionan…

No creo que sea este lenguaje el único causante del estado en que se encuentra nuestro español actualmente en la juventud. La lengua responde a una sociedad y ésta ha sido su instrumento y ha evolucionado como el ser humano ha evolucionado en la tierra. Lo que debemos pensar es qué tipo de ser humano la sociedad ha creado hasta ahora y cómo éste se está esforzando en aniquilarla o simplemente transformarla hasta lo inimaginable.

Si ya la cultura occidental está siendo destruida en Europa a través de su desprecio al aceptar un relativismo que aprovecharon culturas tan acérrimas como la musulmana; no nos debe extrañar que en nuestra cultura la lengua esté en una “decadencia”. Ahora, ésta no es impoluta. El tema es cuánto se puede deformar y cuánto puede, este óxido, corroer una identidad anterior.

Por eso los profesores de Lengua somos tan importantes en este proceso. Creo que debemos invitar al joven a una reflexión sobre este fenómeno y nosotros seguir con nuestro trabajo. Con esto me refiero a seguir corrigiendo las faltas ortográficas en las pruebas, hacer usar el diccionario, hacer leer a los clásicos y utilizar un lenguaje formal en el aula. Y esto hacerlo interesante. Y esto hacerlo de forma que el joven sienta que se le está proporcionado algo nuevo, novedoso, más allá de sus códigos, porque eso es, para mí el chat responde a códigos, una jerga prácticamente.

No creo sinceramente que el chat se constituya en una neolengua, ni que en los años venideros scrbams d sta frma. Es sólo un engendro de lo que esta tecnología nos ha proporcionado.

De todas formas…toco madera =)

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