Marcel Marceau: la parte de belleza que se ha ido de este mundo (1923-2007)

Un pequeño homenaje…
No hay palabras

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Emergencia en Darfur

Hay un artículo dentro de este blog que habla acerca de la situación de Darfur. Ahora les presento un documental que muestra más de cerca el drama de este pueblo. Está en inglés, pero todos sabemos que el dolor no tiene idioma. Dénse un tiempo para verlo…

Transantiago: la pesadilla interminable (I parte)

Desde que se puso en marcha el 10 de febrero del año en curso, el transantiago no ha dejado de ser un tema recurrente. La asfixia y la impotencia que sienten diariamente los millones de santiaguinos que deben ocupar el transporte público, ha sido la constante en estos ocho meses que ha estado vigente este nuevo servicio de movilización ciudadana.

Pero ¿Cómo algo que partió siendo un sueño en referencia a lo que teníamos, se transformó en una pesadilla cotidiana para todos los que no tienen auto?

Este era el sueño…

Se prometía un transporte urbano que tenía como metas mantener la participación del transporte público de la ciudad a través de una nueva forma de movilizarse: segura, oportuna, informada, rápida, que se sustente financiera, social y ambientalmente; y contribuir a mejorar la calidad de vida en Santiago, una ciudad de clase mundial. y que buscaba asegurar un sistema de transporte público moderno, que llegue a ser una alternativa competitiva con el automóvil y atractiva para los usuarios.

¿Qué sucedió? Todo lo contrario. Se disparó la venta de automóviles y en este momento éste se ve como una necesidad, ya que el transporte que se ofrece no alcanza a cubrir tan nobles expectativas. Entonces ¿qué se esconde tras este sistema? ¿Ha sido realmente un beneficio?
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«Por cada penicilina la Ciencia nos regala una guillotina»

Son las palabras de la genial Oriana Fallaci publicadas en “Nosotros los caníbales”. Pero ¿por qué hablo de esto? Porque recientemente se aprobó en Gran Bretaña la utilización de células embrionarias humanas en óvulos de vaca ¿Para qué? Pues con la siempre-y-tan-ponderada-premisa-de salvar vidas humanas, de prevenir enfermedades genéticas con el fin de “hacer la vida mejor” y de una vez por todas crear al “superhombre” ilimitado que llegue por fin a la altura de los dioses. Premisa que nos enrostra una vez más el hedonismo de nuestra sociedad que persigue sus fines, aunque lograrlos – y medianamente – signifique terminar con toda la especie humana.

En un excelente post “Clonación de híbridos: hay que ponerle límites a la ciencia?” se publica el texto recién mencionado, junto con la observación de la aprobación del empleo de células embrionarias.

Mi preguntas son ¿cuáles son los límites de la ciencia?¿Acaso ésta mide las consecuencias?

La todopoderosaciencia no se impone límites, ya bastante rienda le han dado todas las corrientes que se mueven desde un siglo a otro, desde el XX al XXI y cada vez con más sofisticación. De un Frankestein de Mary Shelley al paroxismo de la aberración: jugar con la vida, emplear embriones humanos.

¿Qué es sagrado para la ciencia? ¿Qué significa la vida, el amor para ella? ¿Son sólo conceptos en el vacío, proyectos en probetas en la cual se puede restar, sumar, aplicar complicados logaritmos?

Yo sabía una historia: que del amor surgían los hijos. De esa unión comprometida. Y cada uno de nosotros nacía como ser único e irrepetible. Y esta historia la cuento ahora, ahora que estoy muy vieja frente a una chimenea surgida de un holograma, en un mundo donde no hay niños y la especie humana lentamente se extingue como estas llamas y su calor. Es el mundo que nos ha dejado la ciencia, con sus esquemas que aplastaron a la ética y crearon una de acuerdo a sus conveniencias e invitaron a todo el mundo -este mundo ciego, obsecionado con el avance de la superpoderosa tecnología- a sumarse a su manifiesto. Una ciencia sin alma, que no sabe en el fondo lo que es el alma y que por esto mismo la niega. No obstante ¿Con qué fin saber dónde reside?

Me vuelvo a preguntar ¿Qué otro juguete más empleará para satisfacer su ego?

Pensemos un momento en aquellos que no están. Quien tuvo suerte de ser acogido en un vientre y consolado. Quien tuvo la suerte de estar en un frasco, esperando por una oportunidad. A eso hemos llegado, al cara y sello, a los privilegiados y a los que no. A los que serán sanados y a los que serán empleados para sanar. A los que serán inoculados en otro cuerpo y éste se alimentará de ellos. Alimentados por otros seres humanos que nunca verán el sol y sin embargo existen. Y existen para complaciencia de sus verdugos, ¡Bravo ciencia! brindemos hasta que ya no quede ninguno de nosotros, si realmente merecemos ya ocupar la tierra.