Darfur, el silencio de los inocentes

darfur

Nosotros que estamos en nuestras casas. Agobiados por nuestras pequeñas preocupaciones. Sin saber, quizás, de lo que sucede a nuestro alrededor. Nuestro hobby es mirarnos el ombligo y quejarnos bastante.

Dicen que la caridad comienza por casa, pero me parece una frase egoísta. Hoy más que nunca es necesario tomar conciencia de la violación sistemática a los derechos humanos en varios pueblos en nuestro mundo.

Hay un pueblo en especial que ha pasado cuatro décadas sufriendo esta violación. Y es un sufrimiento en silencio. Pues hasta ahora, las potencias se han quedado calladas. Su intervención es tibia, no es comprometida. La ONU no quiere reconocer que en ese lugar se está cometiendo un genocidio ( un interesante artículo que aborda este tema es: ¿Es la ONU garantía de paz, o un proyecto tan absurdo como la Liga de Naciones?) Y si ésta asumiera tal declaración, los países involucrados se verían en la obligación de mandar fuerzas especiales para terminar con esta tiranía.

El pueblo que me refiero es Darfur, en Sudán. En este país se lleva una guerra larguísima que ha costado más de un millón de muertos (registrado en 1997) y la cifra sigue en aumento. Tres millones de desplazados, crisis humanitaria constante.

Sólo 7 años de paz, desde su independencia, para ser sometidos al orden musulmán. El pueblo se debate entre fuerzas religiosas, la falta de agua y alimentos.

ALGUNOS DATOS

Sudán es un país que su capital es Jartum. Tiene 31 millones de habitantes y una larga extensión territorial (2.503.890 KM2, lo que lo hace 5 veces más grande que España) La esperanza de vida de sus habitantes no supera los 53 años, tiene una mortandad infantil del 78%, una inflación del 150% y una deuda externa de 160 millones de dólares. El gasto por habitante es de 83 dólares anuales.

Las causas de muerte son por malaria, disenteria, kala azar (leishmaniosis visceral), tuberculosis, SIDA y malnutrición. Hay que agregar: torturas, atentados, violaciones.

Aún así, los noticieros en Chile (especialmente Mega y Chilevisión) insisten en mostrar que estamos muy, muy mal. ¿Pero hay un espacio en esos noticieros para dar una nota acerca del sufrimiento de un pueblo como Darfur?

DARFUR, EL SILENCIO DE LOS INOCENTES

Dardur está situada en Sudán Occidental. Los Janjaweed (grupo árabe) han hostilizado desde un principio a la raza negra africana con un deseo de imponer una cultura, una forma de vida y realizar una limpieza étnica.

El gobierno sudanés, aunque ha negado públicamente su apoyo a este grupo, ha dado por lo bajo armas para que continúen con su acción. Esta hostilidad basada en tortura, asesinato, violaciones constantes, han llevado a que más de un millón de ciudadanos se desplacen de la zona y emigren a otros países.

Así vemos, como un grupo en forma despiadada y bajo el amparo de un gobierno se ha dedicado a saquear, matar, capturar, violar y aterrorizar a inocentes campesinos que sólo se aproximan a las zonas en busca de agua o leña.

MÁS DATOS ABRUMADORES:

Se cree que más de 180.000 personas han muerto en el conflicto o por hambre o enfermedades.

Más de dos millones de personas han huido desde sus aldeas a campamentos en centros urbanos, donde no hay suficientes alimentos, agua o medicinas.

Azotados por la violencia y el hambre: muchos niños han muerto de desnutrición y las agencias de ayuda advierten del riesgo de hambruna en los campamentos.

Según las agencias de ayuda, un millón de niños están en riesgo de desnutrición.

Por otra parte, las fuerzas de seguridad han sido acusadas de intentar expulsar a los refugiados de los campos y obligarlos a regresar a sus hogares.

Las agencias se quejan de falta de apoyo por parte de la comunidad internacional. También acusan al gobierno de bloquear su acceso a Darfur con exigencias de visas especiales y trabas burocráticas. Sudán dice haber levantado esas exigencias.

Por otra parte, más de 200.000 civiles han buscado refugio en el vecino Chad o se encuentran acampados en una franja de 600 kms. a lo largo de la frontera, donde siguen siendo blanco de posibles ataques.

El gobierno de Chad teme una explosión de violencia en su propio territorio, ya que la composición étnica en el este del país es similar a la de Darfur.

Estamos asistiendo a una masacre que al parecer tiene el consentimiento de las grandes potencias.

Quiero compartir con ustedes algunos testimonios:

“A veces vamos a recoger hierba, para venderla en el mercado y comprar cosas que necesitamos para nuestros hijos. Ellos [los yanyawid] envían a dos personas y los demás preparan una emboscada. Detienen su automóvil en un khor o en una colina. Algunos actúan como guardias. Entonces, las dos personas se acercan a nosotras y, cuando las vemos, corremos. Algunas conseguimos escapar, y a otras las atrapan y se las llevan para violarlas […] las violan en grupo. Puede que unos 20 hombres violen a una mujer […] La última vez atraparon a algunas mujeres, y no sé qué les ocurrió; salimos corriendo.

En cuanto a los hombres, cuando los atrapan les colocan sillas de montar en la espalda, como si fueran asnos. Mi hermano fue uno de ellos. Le colocaron una silla de montar en la espalda y se la ataron con fuerza bajo el vientre. Colocaron algo en su trasero para que pareciera que tenía cola. Le arrancaron los testículos para que todo el mundo los viera […] Le encontramos y lo llevamos al hospital de Al Genaina para que recibiera tratamiento…

Para nosotros, estas cosas son normales aquí en Darfur. Estas cosas ocurren todo el tiempo. También he visto violaciones. No importa quién les vea violando a mujeres, no les preocupa. Violan a mujeres delante de sus madres y sus padres.”
Hawa Bakheit Adam, Mujer masalit de 35 años, procedente de Habila, Darfur Occidental.

“Los yanyawid me atraparon. Me ataron. Vestían uniformes militares y llevaban Kalashnikov. Iban en camellos y caballos. Le robaron el ganado a la gente. Me obligaron a abrevar el ganado. También me obligaron a matar una cabra.

Después me ataron las manos en alto y me arrastraron detrás de un camello. Era como un esclavo. Luego me pusieron una gran roca encima y me abandonaron. Unas mujeres me encontraron y me liberaron. Me llevaron en burro a la localidad de Habila y de allí al hospital, en donde recibí tratamiento. Aún sufro dolores.”
Izhak Abdullah, Hombre masalit procedente de Neuah, cerca de Habila, Darfur Occidental.

“Los yanyawid atacan a las afueras del campo: matan a los hombres, violan a las mujeres y roban los bienes. Van en camello y llevan uniforme caqui. Poco antes de marcharme del campo de Habila, a mí y a otras mujeres nos dijeron: “Si os vais del campo os mataremos”. Los yanyawid están a la entrada del campo, y el ejército, dentro. A veces los yanyawid entran. Las condiciones de seguridad en el campo han empeorado en los dos últimos años.

Los desplazados internos que tienen medios para marcharse del campo, lo hacen. Los hombres envían primero a las mujeres y se reúnen luego con ellas.

El ejército ha prohibido a las mujeres violadas ir al hospital de MSF [Médicos sin Fronteras, organización humanitaria internacional] del campo para que las atiendan o para denunciarlo allí. Las mujeres tienen miedo de ir, porque hay personal local sudanés que podría contarlo. Así que las mujeres violadas van a un centro médico de la ciudad de Habila.

No pueden volver con su familia por la vergüenza, de manera que se quedan en el centro médico hasta el parto. Cuando me marché del campo de Habila había cuatro jóvenes en este centro, incluida una niña de 10 años. Algunas mujeres abortan. Las que dan a luz no se quedan con el bebé. Se lo lleva el ejército para ingresarlo en un orfanato.”
Mujer masalit de 24 años, de la localidad de Tullus, situada al suroeste de Beida, en el centro de Darfur.

Para ver más testimonios, aquí.

Recientemente, el grupo Green Day, sumándose a la iniciativa; realizó un cover de la canción de John Lennon “A working class hero” en donde muestra el sufrimiento de la gente que ha tenido que abandonar su tierra y a sus familias:

Podríamos tenerlo todo. Cuando se descubrió la potencia del átomo, se pensó que la humanidad podría dar el gran salto y vivir en armonía con salud y bienestar.

No obstante, el mundo nos muestra otra cara y si hay seres humanos buenos que luchan por una causa, hay también tantos horrores, tanta miseria que se manifiesta en el daño a personas inocentes, niños que perecen de hambre mientras se pierden miles de dólares en banalidades y en armas, luchas intestinas por causas ideológicas, terror, sufrimiento.

Darfur es sólo una parte de nuestro dolor. Darfur es sólo una parte de nuestra miseria. No podemos quedarnos callados ante la ignominia.

LINKS NECESARIOS

Las atrocidades de Darfur en Google earth
Human Rights Watch
Amnistía Internacional EEUU
Amnistía Internacional (La crisis en Darfur)

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