Un reclamo Bip!

En el papel decía que eras el reclamo número 70 millones 24 mil 91 y que en una semana más -quizás – sin certeza podría haber una solución a tu problema, que era -simplemente – mejorar tu tarjeta bip! No pedías devolución de dinero, tampoco una pase escolar nuevo, ni un chip…sólo un pase transitorio para poder usar el metro sin que te cobren otra vez. Porque si uno suma $130 más $130 y así sucesivamente, el dinero de la semana no será tal, sino que sólo de algunos días.

Pero eras el número 70.024.091 por lo tanto, qué más da. Cuántos antes de ti y cuántos después de ti pasarán, como hordas, increpando, solicitando, buscando una respuesta, una solución a una cosa, a un fenómeno que se instaló prácticamente sin permiso en medio de la vida de cientos de ciudadanos.

Pero tú eres tú. Único e irrepetible. Eres mi amigo a quien admiro y comprendo. A quien acompaño en esta tarde brumosa a solucionar un simple problema, un absurdo inconveniente que te ha hecho perder una hora de tu vida – irónicamente, muchas más las hemos perdido en desgastes más insólitos – en un trámite, un reclamo bip que se ha transformado en la apoteosis de la burocracia…porque, véanlo ahí, un hombre y una mujer convertidos en afiches del famoso sistema y como tales, responden de igual forma: detrás del escritorio que los separa, al frente de una ventanilla que cierran para ir a comer, hay una fila de personas con un reclamo bip!, hay una fila de únicas personas que tienen un problema en particular y que esperan una solución…y para ello darán la respuesta aprendida en tediosas funciones personales, ya sea a través del entrenamiento o de la práctica y es la siguiente: déme sus datos, proporcióneme el problema, aquí está su registro, en una o dos semanas más tendremos una respuesta…qué no sabemos cuál será.

Y me pregunto ¿qué harás esas dos semanas, que en el fondo será un mes y más?¿Qué harás amigo mío si eres el reclamo 70.024.091? Ni siquiera la ironía nos alcanza. Por que mientras se procesa tu solicitud hay planes que hay que seguir, tienes que seguir tu vida y seguir transportándote.

Y veo a los que están detrás tuyo en esa fila interminable. Escucho sus historias y sus quejas. Como niños mimados esperando la caricia torpe del padre, esperan una solución. Escucho de tarjetas atoradas en los hocicos de las mascotas,con saldos incalculables, con robos sistemáticos al poco dinero que portan…y para ello una única respuesta:un papel, con un código y una explicación.

Al niño llora y se le da un dulce. La burocracia nos da papeles a nuestras quejas y nos seguimos quedando callados. Sorprendentemente aún creemos que habrá respuesta a nuestros requerimientos, aún creemos que el sistema funciona. Como el muchacho universitario que ya era la quinta vez que asistía a la misma función, esperando la devolución de un dinero que se fue – misteriosamente – ya a los bolsillos de estos entes anónimos poderosos que manejan este cuento.

Y los personajes instalados en esta burocracia también. Por eso sin dejar de sonreir, sin dejar de ser amables, te extienden el papel, te dan una palmada en el trasero y te dejan en la puerta, esperando que emigres, porque, ¡oh! vaya que trascurre la hora y pronto debemos irnos a casa.

Entonces caminamos y tú guardas el papel que seguramente olvidarás en alguno de tus cuadernos y primero es la risa y luego es la rabia. Rabia de perder el tiempo. Rabia de creer en el sistema. Rabia de saber que, en estos tiempos, es el único sistema y, por último, rabia de darte cuenta de que sólo fue un momento, sólo un buen rato – un largo rato – para saber que eres el número setenta millones cero veiticuatro mil cero noventa y uno.

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2 comentarios

  1. No creo mucho que sea “Setenta millones” porque si bien es cierto el Transantiago tiene problemas en relación a la impleentación del sistema de pago o tarjetas Bip! o Multivias en el metro, nunca van a recibir tantos reclamos como tu lo señalas. Te explico el por qué: Somos 15 o a lo más 16 millones de habitantes en TODO EL PAÍS. Asi que te creería si me dices que el número de reclamos es de 16 millones. Otra cosa: En Chile, el 90% de la población no vive en áreas urbanizadas o en lugares donde se implemente el uso de este medio de pago; entre los cuales también se encuentran los analfabetos, ciegos, abuelitos que no salen a la calle, niños, guaguas, etcétera. Asi que es prácticamente imposible ser el 70.024.091 aunque sea parte del histórico de problemas solucionados o por solucionar.

  2. Bueno, estimado Alfredo, en primer lugar gracias por leerme y comentar. Efectivamente parece ser un problema de logica, pero aca en Chile no existe lo ùltimo, sino màs bien el absurdo.

    Con respecto al nùmero de reclamos, realmente corresponde a ese nùmero. En la hoja salìa: reclamo nº 70.024.091 y seguramente correspondìa a que la gente realiza màs de un reclamo, va màs de una vez y bueno, aqui tendrìamos que hacer una ecuaciòn matemàtica que no es mi fuerte. Ya que hay que considerar que en el espectro de gente que ha abordado el transantiago el nùmero es mucho menor, por lo tanto, se ve extraño que haya un numero tan grande de reclamos, pero en Chile las cosas son raras.

    Por ùltimo, fue un recurso estilìstico para enfatizar la hipèrbole y transmitir un mensaje de desesperanza.

    Saludos

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