Adiós mi querido Benedetti…”Después de todo la muerte es sólo un síntoma de que hubo vida “


“Yo no sé si dios existe, pero si existe, sé que no le va a molestar mi duda. “
(1920 – 2009)

Estamos tristes…una luz en Latinoamérica se ha apagado. Este corazón profundo que ahora sólo nos hablará a través de sus libros. José Saramago ha dicho de su deceso:

“Siempre quedaba esa ingenuidad que es pensar que lo inevitable se puede posponer, pero no se puede, y cuando llega, como acaba de llegar para Mario, es muy duro”, dijo. “Todos sabíamos que estaba mal, que con la enfermedad que tenía en cada minuto estaba en riesgo. La ingenuidad no ha sido posible. No hay milagros”.

Con la muerte de Benedetti, dijo Saramago, vamos a conocer más de su vida. “Era un carácter humano extraordinario”, enfatizó. “Hemos perdido y hemos ganado – continuó-, “porque están ahí sus libros, que afortunadamente nos sobreviven”.
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Otro aspecto de la LGE

Acerca de la discusión encendida acerca de que si deben o no ejercer los no docentes en los diferentes colegios del país, encontré en el Blog “Educación y Pedablogía para el siglo XXI” un interesante artículo que vale la pena leer, pues nos proporciona la “otra cara de la moneda” con respecto al polémico artículo 46, que se convirtió desde su gestación y promulgación, un emblema más bien político que social realmente:

Juan Pablo Letelier ¿No puede un ingeniero hacer clases de matemáticas?

Carta en Defensa de la Condición Docente

Muchas son las opiniones que existen con respecto a la ingeniosa ley que se le ocurrió al gobierno para mejorar la educación. Yo no sé qué pensar realmente. Creo que la docencia es una vocación y es una que muchas veces no se logra estudiando 5 años pedagogía. Creo también que hay excelentes profesores que antes fueron ingenieros y descubrieron el amor a enseñar. Aun así, siento que es válida la lucha de mis colegas y siento que todo el mundo se cree con el derecho a opinar en educación y de cuestionar a los profesores. Quiero compartir con ustedes la carta que mandó un estudiante – futuro colega – de pedagogía:

Me permito hoy la libertad de expresarme, como estudiante de 5º año de la carrera de Lic. En Educación y Pedagogía en Artes Visuales de la U.M.C.E., respecto al artículo de la Ley General de Educación que faculta a licenciados y profesionales de otras áreas para ejercer la docencia, y es que el conflicto es en síntesis bastante claro, vivimos en un país de extremos, en el que se pasa abruptamente de la represión al libertinaje, en donde no existen los términos medios, se habla de mejorar la educación y me parece fantástica la evaluación docente, ¿pero dónde está la evaluación de la familia? El otro pilar fundamental de la educación y al cual el profesorado ha debido asumir y sustituir extendiendo su labor formadora al escenario de los padres que no se detienen a educar a sus hijos.

Se habla de mejorar la educación y las carreras de pedagogía las abre cualquier casa de estudio, con requisitos de inscripción bastante cuestionables, ¿o ya nos olvidamos de las pedagogías express?, se habla de mejorar la educación y los sueldos a los que el profesorado aspira son francamente un insulto, te insultan los alumnos que ya perdieron todo respeto hacia sus propios padres, te insultan los apoderados que responsabilizan a los docentes de haber perdido el control de sus hijos, te insulta la sociedad por ser un profesional de segunda categoría. Díganme entonces, ¿qué incentivo hay para que los buenos puntajes PSU ingresen a las carreras de pedagogía?, ¿qué persona quiere vivir trabajando 44 horas a la semana en un colegio para ganar $420.000?, sin mencionar las horas extra que se dedican a preparar material didáctico, corregir pruebas, construir instrumentos de evaluación, etc. horas que se le quitan al descanso, la familia y al perfeccionamiento.

Recuerdo el discurso de tantos maestros en la universidad hablando de que la pedagogía es un acto de amor, pero claro que es un acto de amor, sólo el amor te hace sublimar la realidad, idealizar a las personas y creer que realmente estás cambiando el mundo, colaborando con la construcción de una sociedad mejor.

Entonces enciendo el televisor pasadas las cero horas, y veo la entrevista al sr. Jaime Gajardo en el programa Última Mirada, donde el periodista desarticula toda la exposición del representante gremial, en función de acusarlo de estar defendiendo las parcelas de trabajo del profesorado, ¿acaso no hicieron lo mismo tiempo atrás los químico farmacéuticos? ¿acaso no es legítimo defender tu trabajo?, pero sobre todo destaco el planteamiento que el Sr. Gajardo no pudo expresar satisfactoriamente (ante las interrupciones del periodista) y es que no basta saber lo que se enseña, hay que saber enseñar, así se forma a los profesores de Chile, en la Universidad que presento con el mayor orgullo, no señor, yo no estudio en el “Piedragógico” yo estudio en la U.M.C.E. y pasé cuatro años asistiendo paralelamente a clases de formación pedagógica y clases de la especialidad.

Me atrevo además a decir que el gran problema de la educación es, por triste que suene, un problema de dinero, ¿cómo mejorar la educación? Simple, subiéndoles el sueldo a los profesores, postularán mejores puntajes a las carreras de pedagogía, el resto se da por lógica, ¿cómo mejorar la calidad de la educación? Simple, disminuyan el número de estudiantes por curso, que dejen de ser 45 por favor, o les suena posible atender a 45 niños, cada uno con problemáticas y necesidades particulares, sin hablar de los estudiantes de “integración” que requieren atenciones específicas que imagino los licenciados conocen a la perfección, los ingenieros, los médicos y toda esta pléyade de profesionales “superiores” que en teoría vendrán a enseñarnos cómo hacer nuestro trabajo, que vendrán a hablarnos de conductismo y constructivismo, de instrumentos de evaluación, de modelos y enfoques de aprendizaje, de orientación.

Estoy absolutamente seguro de lo mucho que quisieran todos los profesores hacer de sus estudiantes grandes conocedores del área específica del conocimiento que manejan, enseñarles a apreciar la poesía, la ciencia, la historia, pero lamentablemente se debe atender primero aquello que la familia ha descuidado, cuando los niños y jóvenes asisten al colegio sin bañarse, sin afeitarse, sin peinarse, con la ropa sucia, los zapatos sin lustrar, ni mencionar su vocabulario, que no han tomado desayuno, que algún familiar está en prisión, que están rodeados de los más lamentables vicios de nuestra sociedad, ¿entonces cuál es la prioridad? Cito esto porque el escenario es lógico, los profesores mejor calificados no hacen clases en establecimientos de las características mencionadas, buscan el sector particular y subvencionado, paga mejor y el ambiente laboral es más grato, quien no logra acceder a ellos, se debe conformar con el sector público, con el riesgo social, con el escenario desfavorable, es la triste realidad, del profesor que se desmotiva, que no se perfecciona, que sustenta una familia con un sueldo miserable.

¿Dónde está la vocación entonces? claro que está, existe, pero también tenemos que comer, también tenemos que vivir, y el pan de la docencia, francamente se vuelve cada día más amargo, lo digo como hijo, nieto y sobrino de profesores, que tal como señala el señor Warken al citar a Nicanor Parra en su columna, dejan día tras día su voz en las aulas, profesión que todos eligieron con la mayor de las vocaciones y han ejercido con calidad, que no temen la evaluación docente, pero si exigen un mínimo de respeto como los profesionales que son.

Atte.

Felipe José Ramírez Godoy

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Siempre Buenos Aires

Una pizzeria de San Telmo

Una pizzería de San Telmo

La primera vez que fui a Buenos Aires fue en el 2005 y la verdad no tenía mucha idea de lo que visitaba. Sabía de todas formas que iba a una ciudad cosmopolita y, en cierta medida, cumplía un sueño. Esa vez recuerdo que fuimos a los lugares emblemáticos de la ciudad: Caminito, Boca, Puerto Madero, San Telmo, junto con interminables paseos por la calle Florida en el microcentro y la Plaza San Martín. Sin duda, en este primer viaje sentimos que habían quedado muchos lugares sin visitar, ya que Buenos Aires se reinventa a cada momento y es, prácticamente inabarcable ¿En qué sentido? Porque es una ciudad que se revela en un sinnúmero de detalles que la hacen grandiosa, entretenida y sumamente adictiva. Quien va a esta ciudad y cree que es su debut y despedida, puede estar completamente equivocado.

Vengo llegando de Buenos Aires, y una conocida nostalgia  me embarga. Curiosamente, cuando arribé a la ciudad este año, sentí que llegaba a mi casa. Es extraño. Quizás es porque ya es mi tercera visita al lugar. Quizás es, porque de algún modo cuando pienso en Buenos Aires, pienso en una forma de vivir la vida, pienso en la ciudad que quiero todo el año y en cierta forma, envidio la cultura de los porteños, sus pequeñas costumbres que hacen de su ciudad algo único y tan distinto a lo típicamente latinoamericano.

Me gustaría, a través de este post, contarle al viajero qué visitar cuando vaya a la Capital Federal. Digo viajero, porque no concibo otra forma de conocer. Cuando se es turista, se pierde la esencia, pues sólo se conoce en la superficie. Puedo señalar que, a pesar de ser este mi tercer viaje, aún me faltan cosas por conocer y cosas por repetir. No obstante, quiero compartir mi experiencia con ustedes.

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De la burocracia y otros males

“Un ejemplar empleado que fabrica bustos de héroes socialistas, muere repentinamente y es enterrado con su carné laboral. Su viuda necesita la pensión y se dirige a la oficina para iniciar el proceso. Mas no puede cobrarla, porque para ello necesita el mentado carné de su difunto esposo. Su sobrino, viendo la terrible y desamparada situación en la que se halla su tía, decide desenterrar al muerto. Para ello debe comenzar un interminable papeleo que llevará al personaje a un increíble fin.”

La historia que narré anteriormente, corresponde a la genial película “La muerte de un burócrata” de Tomás Gutiérrez Alea; director cubano, quien dirigió esta película en 1966. Lo que sorprende del film es el absurdo que desata la situación, pues los funcionarios a pesar de escuchar el problema que expone el hombre, le solicitan una serie de firmas y papeles que le llevarán un tiempo considerable obtenerlos. Lo divertido es que en la película al personaje lo llaman “compañero”, acá ni siquiera nombre te ponen.

Ahora, lea esta otra historia:

“Un matrimonio decide ir a cambiar sus ahorros en monedas por billetes, ya que están planificando una salida con ese dinero. Al llegar al banco se les niega tal y les comunican que la única manera de tener el cambio es a través de un depósito. La pareja vuelve a la fila y cuando llega a la caja sus monedas son rechazadas porque no están ordenadas en grupos de cincuenta ni envueltas en papel. Deciden volver a contar el dinero y clasificarlo como se les pidió. En ese momento nadie se acerca a preguntarles nada. Una pequeña mujer se acerca a ayudarlos un poco, pero no puede porque debe realizar una fila de proporciones para lograr realizar una pregunta. Ya pasado de una hora  – y con mucho esfuerzo, ya que las monedas se caían a veces y era difíciles envolverlas en papel – logran envolver el 90% de sus ahorros. Vuelta en la fila, son atendidos por la misma mujer. Ésta los reprende bruscamente porque en el papel no había colocado el número de la cuenta ni la cantidad que tenía cada turro. El esposo se enoja y la reprende, le dice que ese es su trabajo, Ante esa respuesta, la cajera se levanta y va a quejarse con su jefe, quien la envía de vuelta a su sitio y la obliga a atender al matrimonio. Finalmente, pueden depositar sus ahorros, luego de dos horas de espera.”

Lo anterior no era una obra de ficción, sino la realidad. Y su nombre es “BancoEstado”. En Chile la burocracia se ha instalado con mayor fuerza y ahora amparada por la tecnología. Aspecto nada nuevo, pero que degrada y humilla al ser humano. La burocracia es la mala respuesta del poder a quienes están más desamparados (Es sólo pensar un momento – y quizás ni eso – en las largas esperas en la salud pública. Ahí, la gente ni siquiera se queja por miedo a perder “la ficha”, pero ya son muchos los casos de personas que no son atendidas, que deben esperar meses para una operación y de quienes incluso mueren por una negligencia debido a la mala infraestructura del lugar, la falta de camas y de insumos). Amparada bajo una convincente publicidad, algunas empresas te quieren hacer pensar que realmente eres importante. Que incluso, no son burocráticas, que solucionarán tu problema y te proporcionarán lo que deseas en un tiempo considerable:

navidadinterior ¿Le “suena” este anuncio?

  He conocido muchos bancos, quizás no he tratado mucho con ellos, pero nunca había conocido a uno que fuera tan inconsecuente con su nombre y con su publicidad. Me refiero a BancoEstado.

Lo que a mí me pasó es un chiste en comparación con lo que le ha sucedido a otros chilenos con este banco. Bajo el nombre de una institución que dice acoger a todos los chilenos, les niega créditos a algunos, estafa a otros, no da las oportunidades mentadas (pide un mínimo bastante alto para un micro empresario), da una pésima atención.

¿Y por qué todo lo anterior? Porque es burocrático, y no sólo eso (porque TODAS las instituciones al final lo son). sino que humilla a sus clientes y les hace sentir el peso de su poder a través de su personal, quien no se interesa por ellos, sino que los maltrata, porque en el fondo sabe que no les queda otra.

Un amigo me dijo que la mayoría de los bancos trataban así y que sólo al empresario le hacían pleitesía. Toda la razón, seguramente es así, o sea es así. Y quizás ahí está lo terrible de toda la burocracia. Ya lo denunció Kafka en El proceso: la insensibilidad que genera en la persona, su alienación y su pérdida total de humanidad, se ven reflejados en estos absurdos actos.

Estamos en una era en que la corrupción y la individualidad se han instalado como profundos males de nuestra sociedad. La burocracia en medio de ellos, declara con mayor potencia su reinado en este mundo desde que cobró forma y tuvo nombre.

Quisiera terminar con las palabras del director de “La muerte de un burócrata”:

Decidí hacer la película a partir de una experiencia personal. Puede sucederle a cualquiera. Me vi de pronto atrapado en los laberintos de la burocracia a partir de unos problemas muy simples y elementales que quise resolver. Perdí mucho tiempo en eso y decidí hacer justicia por mis propias manos. Pensándolo bien -me dije- mejor hago una película y así me evito líos con la policía. De esa resolución salió una comedia, porque ¿no es ese el tono más apropiado para expresar el carácter absurdo que adquieren las deformaciones burocráticas, los formalismos y los formulismos vacíos que no tienen nada que ver con la práctica revolucionaria? [...] Sería mucho pedir a una comedia como esta que provocara una toma de conciencia en el espectador burócrata. Creo que muy pocos burócratas se reconocieron como tales ante el filme. Seguramente se reían, eso sí, de los otros burócratas, los que ellos mismos han tenido que padecer en alguna ocasión. El efecto positivo del filme está en que brinda apoyo moral a las víctimas del burocratismo…”

Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales (Mahatma Gandhi)


Nosotros que vimos con horror las dantescas imágenes que nos mostraban a las inocentes víctimas de un maltrato indecible. En un silencio conmovedor los animales parecían pedir ayuda. Era un silencio elocuente, colmado de significados que sólo nuestra alma podía percibir. Y en él, ellos nos hablaban, nos contaban de su padecimiento. Uno de años, de siglos, de milenios y que no escuchamos. Tapamos nuestros oídos y no escuchamos…

Entonces viene el peso y la culpa. Todos quienes tomamos conciencia de que frente a nosotros y a nuestro lado cohabita un ser, que tiene la sangre de nuestro color y que dentro de él hay un corazón, y, sobre todo, un cariño inconmesurable e inocencia.

Ellos confiaban en nosotros. Ellos los indefensos, los que nunca han manejado un arma, los que nunca han odiado. Los que en su silencio simple nos llenan con sus caricias, con su espera, con su infinita paciencia. Un ejemplo de ello está registrado en uno de los libros más antiguos de nuestra cultura occidental: Odiseo llega a Ítaca después de 20 años y su perro lo reconoce. Luego de una larga espera, muere feliz al ver a su amo. ¿Cuántas historias maravillosas no hemos sabido gracias a nuestros canes?

A todos quienes amamos a los animales nos indignó lo que hacía en realidad la llamada “Sociedad protectora de animales Benjamín Vicuña Mackenna”. Porque también nosotros confiamos en ellos. Creímos en que eran un aporte para terminar con la crueldad contra los animales. Pero nos equivocamos, rotundamente y confiamos a nuestros amigos a estas manos desconsideradas y asesinas.

El destape de esta horrorosa situación es un ejemplo más de lo subdesarrollada que está nuestra nación con respecto al cultivo de una conciencia animal y la tenencia responsable de mascotas. Si bien es cierto que existen nobles iniciativas en nuestro país hace varios años y que son movimientos importantes, creo que aún no se implanta en nuestra sociedad una conciencia global ante el cuidado de nuestros hermanos pequeños.

Si bien existe una ley contra el maltrato animal, enmarcada dentro de código penal, ésta no es suficiente para castigar realmente a quienes atentan seriamente contra la vida de seres inocentes. Las ley es la siguiente (artículo 291, código penal):

“El que cometiere actos de maltrato o crueldad con animales, será castigado con la pena de presidio menor en su grado mínimo y multa de uno a diez ingresos mínimos mensuales o sólo a esta última.

La pena de presidio menor en su grado mínimo contempla desde los 61 a 540 días, y las multas van desde los $75.000 a los $750.000 pesos aprox.”

No obstante, la ley recién presentada tiene enormes vacíos que se vieron manifestados la semana pasada cuando el señor Luis Navarro salió libre y sólo con una amonestación en dinero. Tal resultado ha provocado la indignación popular que llevó a la cámara de diputados a cuestionar la tal mencionada ley y modificarla. Ésta posee una historia bastante extensa y lleva años estancada.

Después de saberse esta realidad que llevaba años agazapada, la CEFU (Coalición para el Control Ético de la Fauna Urbana) presentó una querella criminal. Por estafa y maltrato. Seguramente, la justicia acogerá más la querella por estafa, ya que se jugó con la confianza de cientos de personas que pagaron sumas que iban desde los $15.000 hasta los $40.000 por conceptos de custodia y adopción respectivamente. Con respecto a esas personas, muchas de ellas dejaron a sus animales en ese lugar porque no podían mantenerlas en su casa o porque las encontraron en la calle (yo fui una de esas personas, recuerdo que una vez llevamos a una perrita callejera que estaba a punto de parir a ese lugar, no nos importó pagar $15.000, pensábamos que le habíamos dado un destino mejor…qué equivocados estábamos, quizás la calle habría sido mejor lugar y no ese infierno).

Viaje al infierno

Bastante elocuentes son las imágenes que acabamos de mostrar. Aún así, nuestra sociedad no responde ante el maltrato. Es común ver perros heridos en las calles, sarnosos y enfermos. Semanalmente terminan aniquilados y arrojados a los vertederos o como comida a los leones en cautiverio. ¿Cuál es nuestra responsabilidad? ¿Acaso es dejar a otro esta respuesta? ¿Dejarla a las sociedades que se dicen protectoras y lo que hacen en realidad es convertir en negocio una actividad que debería ser caritativa? ¿Qué es lo que debemos hacer?

Seguramente, en la mayoría de las preguntas queda un vacío que deberá ser contestado por la propia conciencia. No obstante, en referencia a las acciones posteriores al macabro hallazgo, ya se están realizando algunas que van en pro de los animales que vivían en ese infierno. Una de ellas es la adopción. Lamentablemente, las mascotas que sobrevivieron al exterminio, quedaron con graves secuelas psicológicas. Muchas de ellas quizás nunca serán felices. Y quizás el daño ha alterado su comportamiento y tampoco son adoptables.

Mucho nos falta recorrer para llegar a una sociedad más plena y justa. No sólo en el ámbito humano – la lucha contra la pobreza, el racismo y la intolerancia deben ser un trabajo cotidiano -, sino también en un plano global. El ser humano debería escuchar un poco a sus hermanos menores, dejar de pensar que es el único en la tierra y hacer algo por ella.

LINKS NECESARIOS

Conciencia animal
Ley de protección animal
Maltrato animal reclamos

Para seguir indignándose, lea este link

La comunicación en las puertas del siglo XXI (Quizás como lo soñó alguna vez Bradbury)

Correo 4, messenger 15, estado conectado. Es tarde, son las 23:08 hrs. de un jueves cualquiera del mes de los ciruelos en flor. Correo 4, fw, fw- clip -, invitación, ofertas. Messenger 15: krls, lunático, etc. Silenciosos en su estado verde. Forma de figura, forma de voz. No son o son en algún modo no humano. Están ahí esperando por la voz verdadera. Silencio. Falso silencio. Link, bienvenido a… Internet es Facebook. No mires. Y sucede. Nada sucede. Estados. Gente gravitando. Soltera, comprometida, casada, no casada, complicada, no complicada, roto su relación, en una relación. No está soltero. No, ya no. Escríbele algo, te comunicas. Fotos, fotos, fotos, te etiquetaron en una. Notificación: alguien comentó algo que ya no interesa porque ya no es más y otro pasó a una etapa del juego. ¿Cuántos amigos? Nunca pensé tantos…entonces nunca estaré sola. Sé con quien cuento. Sé a quien comunicarle mis problemas ¡tengo tantos amigos!

Se cae el sistema. No hay Internet. Silencio y más silencio. Es el momento de mirar a tu alrededor, qué ves, dime qué ves. 299 amigos ya no hay más. Dónde quedaron las palabras virtuales. Quizás en mi conciencia. Vivo otra vez, se reinicia el juego: ha vuelto el sistema, ha vuelto.

Messenger 13. No admitidos: muchos. No están admitidos a mi no presencia. Me fastidias, me cansas. Nadie me habla. Hay trece cabezas verdes con sus mensajes de colores difusos y opacos, con sus mensajes de alegría o venganza, de tristeza o de muerte, pero ninguno me habla. 109 en messenger. Silencio.

Cuéntame dónde buceas y dónde quisiste dejar tu nombre. Hay una manera de existir aunque no se sea jamás. Estoy luchando contra el tiempo y su ley implacable por esta banda ancha, por esta fibra óptica a través de rayos de luz, consumados destellos. He publicado, he leído y he comentado, pero aún mi nombre no es nada en google, soy tan anónima como mis antepasados, aquellos que ya nadie sabe, nadie recuerda que alguna vez fueron, realmente han sido.

23:30. Mi seudónimo ha decidido cerrar sesión. No he podido establecer conversación con nadie, porque he entrado como no conectado. Si te veo te hablo. Así nadie me interrumpe.

Me encanta mi no privacidad y que todos puedan verme. Mera fama, graciosa intemperie. No obstante he decidido tu no acceso a ninguna de mis fotos. ¿Qué estoy haciendo ahora? ¿Y tengo que decirlo? Facebook me obliga.

Invernadero

Enrique Lihn 2[1]

 

¿Qué será de nosotros ahora? ¿Nos sorprendió esa noche, para siempre en el bosque

infundiéndonos el sueño de la herrumbre del pozo o reencontramos en la tarde el buen camino familiar

y se nos hizo un poco tarde en el jardín un poco noche junto al invernadero

las narices, las manos empavonadas de bosque, las manos maculadas de herrumbre del brocal, el escozor de las orejas flagrantes, el cuerpo del delito pegado a las orejas:

la picadura, el rastro de un insecto benigno?

 

¿O nos perdimos, realmente, en el bosque? Esto podría ser como el claro del sueño:

nuestra presencia en la que no se repara si no como se admite el recuerdo agridulce de los niños

bien entrada la noche, cuando en una penosa reunión familiar todo el mundo se ha esforzado en vano

por retenerlo arriba, en la clausurada pieza de juegos. Porque algo nos diría sin duda

este jardín que habla si estuviéramos despiertos; pero entre él y nosotros

(nos hemos entregado

a nuestra edad real como a una falsa evidencia)

se levantan los años empavonados del aire que entra al invernadero lleno de vidrios rotos

vidriándonos la noche de un bosque inexpugnable.

 

Y allí afuera no hay nadie, todo el mundo lo diría si lo preguntáramos en voz alta; y si se nos escuchase preguntarlo; o si se consintiera

en recoger esta absurda pregunta. Nadie, salvo el reflejo difuso de todos los rostros

en los vidrios intactos empavonados de nadie.

 

Las hojas nada dicen que no esté claro en las hojas. Nada dice la memoria

que no sea recuerdo; sólo la fiebre habla de lo que en ella habla

con una voz distinta, cada vez. Sólo la fiebre

es diferente al ser de lo que dice.

Y allí afuera no hay nadie

 

Pero, ¿qué será de nosotros ahora?

El héroe mítico en la Odisea. Una pequeña reflexión acerca de la prudencia

Metopa del Partenón, diseñada por el escultor Fidias en el s. V . A.C. Representa la lucha mítica de los Centauros (fuerza) con los Lapitas (razón).

Metopa del Partenón, diseñada por el escultor Fidias en el s. V . A.C. Representa la lucha mítica de los Centauros (fuerza) con los Lapitas (razón).

Un hombre desea regresar a su tierra. Ha pasado veinte largos años alejado de ella. Un hombre, tan sencillo, pero valiente. Se enfrenta con entereza a lo que el destino pueda depararle. Ante él, prefiere escuchar a los dioses y sus consejos. Y no solamente escucharlos, sino seguirlos ¿Qué será lo mejor? Es lo que en el fondo nos susurra a través de sus acciones y sus palabras.

Así, siguiendo los consejos de la maga Circe, decide enfrentarse al deleite irresistible que proporcionan las sirenas y con ello, pide a sus hombres que lo amarren al mástil y ordena a ellos que se tapen sus oídos.

En el escueto, pero reconocido fragmento anterior, vemos una de las tantas situaciones a las que debe enfrentarse el hombre: o ceder a sus instintos, ceder al placer o perseguir el bien, lo que es mejor para cada cosa. Inclusive, en este episodio de las sirenas, vale la pena cuestionarse el fin de la vida ¿es el fin de ésta el placer?

Sin duda, Ulises también se lo cuestionó. Y en este acto deliberativo, reside parte de su grandeza. En su plena libertad y con plena razón, Ulises decide lo que es mejor para sí y su tripulación. Pues, frente a las alternativas que el destino le presentaba, debía escoger: o me quedo con lo sensitivo (y con esto, sin duda, me alejaré de mi misión, de mi tierra y seguramente de mi propia vida) o escojo mediante la razón y llevo a puerto seguro tanto a mi persona como a mis hombres.

En esta sencilla deliberación, vemos uno de los rasgos fundamentales que coronarán a este personaje mítico y ésta es la prudencia. De hecho, durante la lectura de este poema épico, vemos en contadas ocasiones que a Ulises se le denomina con el epíteto de prudente (el prudente Ulises). Varios estudios determinan que la característica de este personaje es la astucia, pero un personaje que ha debido opinar a lo largo de la obra y decidir que es lo mejor tanto para sí como para los demás, va más allá de un simple rasgo de perspicacia, presentando, así, la característica mencionada.

Prudencia que consiste más allá de obrar bien o mal, porque en esto podría parecerse al arte, sino que en la acción relatada anteriormente, vemos uno de los rasgos constituyentes de la sofrosine. En esta lucha de la inclinación del cuerpo, la materia, hacia aquello que no es intelectivo, sino más bien, hacia las pasiones; la razón intenta frenar estos impulsos. Acción que vemos en Ulises cuando decide – delibera – atarse y con ello hacer frente a la pasión; someterla a la razón, a lo que es justo, bueno y que nos hace ser mejores.

¿Y qué es la prudencia? ¿Es acaso hacer algo bien? Si se trata de hacer algo bien, entonces esta virtud no se diferenciaría de lo que es arte o tecné. Porque el arte supone algo ya predispuesto. Podríamos incluso afirmar que el sentido común esconde algo de ciencia, porque es algo comprobado. La prudencia podría revestirse del sentido común, pero va mucho más allá, porque va de acuerdo al hábito, pero un hábito moral. Por lo tanto, el sentido común – algo que pertenece a todos – se aleja de la prudencia en tanto que ésta pertenece al individuo, pues consulta cosas para sí y en esto se aleja de lo predispuesto, porque esto no necesita ser consultado. Un ejemplo sería:
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¿Cómo dividimos la torta? Acerca de la inscripción automática y el voto voluntario

¿Cómo podemos seguir repartiendo esta torta? Es lo que al parecer se cuestionan los señores en el Congreso. Inquietante “representatividad” del país, una burla, una ironía para varios, sino para todos los ciudadanos de este país.

¿Por qué? Porque desde que la democracia es en Chile, los señores políticos han visto la manera de salir beneficiados obteniendo un escaño en el congreso. En 1925 sólo el 7% de los ciudadanos de este país participaban de las elecciones. Sin duda un número muy poco representativo. Curiosamente, se abrió el espacio a la mujer – conjuntamente con su incorporación al mundo laboral – para que ésta votara, lo que aumentó en 1950 a un 47% el número de votantes (curiosamente, porque las mujeres en su mayoría – no todas, obvio – tienen una tendencia a la derecha, por su planteamiento conservador y valórico). Este hecho fue profundamente aceptado y valorado. En los años 60 se aprobó la inscripción obligatoria y en los 70 el derecho a sufragio de los mayores de edad.

Todos cambios necesarios y acordes con los tiempos. Sobre todo necesarios, de acuerdo a los intereses políticos del momento…¿pero aumentó la votación? Al parecer sí. De vuelta a la democracia, en 1989, se contaba con un universo de votantes del 58%, cifra representativa. Que es la que se mantiene actualmente.

Sin embargo, el desencanto con la política es un hecho percibible y constatable. Cada día aumenta más el número de no inscritos entre los jóvenes de 18 a 27 años. Y los que lo están, realmente les gustaría en ciertas eventualidades no votar. Eso se comprueba con la cantidad de votos nulos y blancos de las últimos sufragios, los cuales han visto aumentado su número ( de 6% en 1989 a un 18% en el 2006).
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